jueves, marzo 30, 2006

Pueblito bicicletero con suerte


Pensaba dar uno o más rodeos antes de escribir
esto, pero pensé 'al deminio, ¡BELZEBÚ!', asi que
aquí voy:

Mägo de Oz(mi banda favorita, oh si), viene a
Mexicali, asi es, no lo creí pero dice en la página
de internet.
www.magodeoz.com

'El Señor me ha enviado:
Missit me Dominus...''.

oh si, siento el poder...

miércoles, marzo 29, 2006

El Viejo Cantinero Cap. #5

Capitulo 5

Eran las tres de la tarde. Para su asombro, el Gran Ben se encontraba frente a ellos con aire altivo, no estaban en la cima, pero la vista de Londres era lo más espectacular que habían visto. La torre media casi cien metros. Y en el techo en el que se encontraban estaban casi en la mitad, pero alcanzaban a ver una inscripción en latín que decía ‘’Domine Salvam Fac Reginam Nostram Victoriam Primam’’.

-¿qué significa eso?- preguntó Aubert, curioso.
-al parecer la Reina es una ególatra, dice: ‘’Dios Salve a Nuestra Reina Victoria I’’

-¡Hey!
Una voz se escuchó lejos, en la puerta de la que habían salido.

- - - - - - - - -

Un guardia estaba de pie en el marco de la puerta de la habían salido hacía unos segundos. Aubert se puso blanco como fantasma, pero James no había perdido la calma, seguía viendo el paisaje, tan maravillado como siempre.
Se volvió rápidamente y llamó con la mano al guardia.

-¡venga, venga! ¡Esto es increíble!, ¿no es así?

El guardia se quedó unos momentos mirando abajo, sonrió y contestó:

-claro…-esperó unos segundo más, y se volvió hacia James- ¡Oiga! ¿Qué hacen ustedes aquí?

Aubert abrió la boca para responder, con ríos de sudor corriendo por su rostro, pero James sonrió, pasó un brazo por el cuello de Aubert y respondió:

-este chico de aquí, es mi hijo y se llama Aubert, vinimos a reparar la ventana al lado de la puerta de la que acaba de salir, somos albañiles, y no creo que la reparación dure mucho con portazos como los que acaba de dar, la madera es fina ¡y la perilla es de cristal, hombre!

El guardia miró con desconfianza unos segundos, James observó su sombrero peludo unos instantes, la mirada del guardia se suavizó.

-Oh, perdone usted, lo trataré con más cuidado. En cuanto a su estadía aquí-extendió el brazo derecho- creo que es mejor que se retiren.
-sólo admirábamos el paisaje, hombre.
-perdóneme, pero tiene que irse.
-está bien-tomó por los hombros a Aubert y le dio un pequeño empujón hacia enfrente, encaminándolo hacia la puerta- vamos, hijo.

Se acercaron a la puerta, el guardia les abrió, siguiendo el consejo de James, con delicadeza.

-muy bien, muchacho- le dio una palmada en el hombro al guardia- así este lugar durará mucho tiempo.

El guardia les sonrió, y cerró la puerta en cuanto ellos cruzaron la puerta, quedándose patrullando él afuera.

Aubert miró con asombro a James, que sonrió. Aubert hizo un gesto de sorpresa y le dio la mano a James.

-¡viejo lobo de mar!- dijo mientras bajaban.
-no es lo único en lo que soy habilidoso.
-tengo tiempo para averiguar qué más.
-y yo tengo tiempo para averiguar tus habilidades, muchacho.

Durante su salida, al pasar el umbral del Palacio de Westminster, Aubert retomó el tema de las habilidades con esto:

-tendrás que descubrirte una, viejo.

James lo miró con curiosidad y respondió:

-¿si? ¿Cuál, mocoso?
-atender clientela a la velocidad que tarda en caer una piedra de la cima del Gran Ben- apuntó hacia arriba y le dio un par de golpecillos en el costado del brazo- tenemos tres horas para arreglar el New Anthem.

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R.A.B.
i will never know...
until i read it...

sábado, marzo 25, 2006

hoy hay una nueva estrella en el cielo...(gracias,perro)


Te fuiste despacio…
La vida te fue poniendo el freno
Pero tu trataste de ir siempre a tope
Y tus ojos siempre brillaron

Te volviste cansado…
Ya no quisiste volver a recibirnos
Quién sabe porque
La vida te estaba frenando…

Anoche dejé de oír tu voz
Y lo tomé normal
No te acaricié
Te fuiste, para no volver, a la Tierra de Oz

Ayer te vi…
Te cansaste mucho y te fuiste a dormir
Pero estabas muy cansado para despertar
Esa noche conociste de raíz lo que es vivir

Así te fuiste
Gracias por todo lo que haz hecho
Hoy, ladrando, saltando y saliendo
Hay una nueva estrella en el cielo…

martes, marzo 21, 2006

Cómo me inicié en la lectura

Hola a todos

En dia de hoy, quisiera contarles cómo
me inicié en el fantástico mundo de la
lectura,donde nos adentraremos a una
pequeñísima parte de mi pasado y
sabrás porqué ahora escribo
'El Viejo Cantinero', novela de la que espero
que estén disfrutando al leerla tanto como yo
al escribirla...bueno, aquí vamos:

Mi hábito por la lectura, aunque usted no lo
crea, se inició por mi segunda pasión: los
videojuegos.
Desde que tengo memoria, con los videojuegos me desconectaba de la realidad
y me llevaba(y sigue llevando) a otro mundo, donde
olvido quién soy y me convierto en otra persona.
Pero la nueva persona en la que me convertía tenía
igual o más problemas que yo, que a veces yo mismo
encontraba difíciles y hasta imposibles...

Se preguntarán:¿qué tiene esto que ver?

Y como algunos deben pensar, si, un servidor
se ayudaba a su él real y a su él imaginario con
una poderosa arma: las revistas.
Club Nintendo era(y espero que siga siendo,
porque el nuevo Nintendo no me convence)
de gran ayuda para lograr mis objetivos en
cuando a videojuegos se refiere.

Las revistas me empezaron a gustar no sólo
porque me ayudaban con el Nintendo, asi que
a veces la intercalaba con la Revista Nick, que
hablaba de mis caricaturas favoritas.
Precisamente en la Revista Nick, fue donde
encontré el libro que me mantendría con un libro
en las manos de por vida.
Se hablaba de Harry Potter y La Piedra Filosofal,
el primer libro de una larga saga escrita por
Joan Katelyn Rowling. La sinópsis sobre las aventuras
del joven mago me agradaron y le pedí a mi madre
que me lo comprara.

El resto, amigos míos, es historia, quien me conoce
sabe que me gusta leer.
He leído y he tenido la fortuna de elegir qué leer.
Gracias al Ser Supremo, por crear los ratos de
ocio en los que puedo realizar mis hobbys(o como se
escriba).

Thanks for reading.

El Viejo Cantinero Cap. #4

dont worry, seguire publicando mas cosas que no sean esto, solo que paso una semana sin ideas :P
enjoy:

Capitulo 4

Al día siguiente, James se levantó con dolor de piernas, ‘el costo del empresario exitoso’ pensaba al caminar al mueble blanco para lavarse la cara, una jarra con agua era lo que le aguardaba y se le erizó la piel al sentir el agua fresca. Tomó un trozo de pan de la mesa más cercana y bajó por algo de cerveza. ‘Es algo que debí haber hecho ayer… pero qué diablos’. Tomó un tarro y se acercó al barril que estaba mas cerca, giró la perilla sólo para darse cuenta de se había acabado.’Diablos’, se acercó al otro barril, pero un golpeteo en la puerta lo distrajo. ‘Más diablos’, caminó hacia la puerta, quitó el cerro y abrió. Entrecerró los ojos por el radiante sol que se asomaba por el marco. En la puerta estaba un Aubert fresco y lleno de energía.

-¡Buen día! Vine por mi paga.
James sonrió, el muchacho era honesto, y siempre iba al grano. Soltó una carcajada. Le acarició la cabeza y le dijo:
-ca…, pasa.
Entraron, Aubert se sentó en la barra y James caminó tras ésta.
- bien…- dijo James- nunca habíamos hablado sobre pagos… ¿Qué te parecen 50 liras?
Al muchacho se le iluminó el rostro, pero trató de disimular su asombro.
-perfecto.
James alargó el brazo para darle una pequeña bolsa.
-toma, entonces.
-gracias… esta pesada.
-te lo mereces completamente.
Ambos salieron…el Gran Ben, como un centinela, vigilaba todo Londres.
La mirada de ambos se posó en aquella bella construcción.
James sonrió.
-¿haz estado allí alguna vez?
-no.
-vamos, yo invito.

Juntos caminaron por la ajetreada y fría mañana de Londres.

-me preguntó de mi pasado… ahora es su turno… ¿usted tiene familia?-sonrió maliciosamente-¿Hijas?
James le dio un ligero golpe en la nuca.
-si- le devolvió la sonrisa- pero estudia en París.
-diablos.
-si…-se quedó observando el Gran Ben, ‘¿qué hora será en París?’. Adentrado en sus pensamientos, cayó en cuenta de que se había detenido frente a un restaurante- ven desayunemos primero.

Ambos tomaron te caliente, pero defirieron en sus órdenes, James ordenó huevos y jamón, y Aubert prefirió un enorme trozo de pastel de manzana. Al salir, James tomó del suelo una piedra.
Terminaron de desayunar rápidamente y entraron al Palacio de Westminster.

-¿estás seguro que podemos entrar?- pregunto Aubert, preocupado.
-no.
-esto no es bueno…
-pero es divertido-contesto James- sígueme.

Caminaron hasta una entrada que daba a escaleras, se escondieron de la vista del los guardias, vestidos elegantemente, y James sonrió ampliamente. Aquel lugar estaba sumido en un silencio sepulcral.
James sacó de su bolsillo izquierdo la piedra. Aubert le dijo con señas que no hiciera nada, pero James se limitó a sonreír y mirar a los guardias desde su escondite y lanzó la piedra con toda su fuerza.
La piedra voló con rapidez frente a los ojos de los guardias sin que éstos se dieran cuenta, llegó hasta la vuelta, del otro lado del pasillo. Los guardias se exaltaron al oír ‘’pasos apresurados’’ del pasillo siguiente y corrieron a ver que pasaba.
James se sentó en el suelo, recargado en la pared y se echó a reír en silencio.

-¿qué te pasa? ¿quieres que nos encarcelen?
-no, quiero ver la vista desde la cima del Gran Ben, ¡sígueme!

Aubert tenía cara de muerto mientras corría por las escaleras que daban a la cima del Gran Ben. James tenía tanta adrenalina que subía sin darse cuenta de que su cuerpo esta totalmente exhausto.
Tardaron casi tres minutos en subir tantos escalones, naturalmente, ahora el alma de James pesaba mas que él y Aubert juntos, y jadeaba con las manos en las piernas, Aubert observaba, con algo de cansancio, cómo se lamentaba el viejo, ‘esta completamente loco’.
Se encontraron con un puerta del más noble robre inglés, que les extendía una perilla de cristal escarlata.

-esta bien… ya no podemos acobardarnos, muchacho.
-claro que podemos- y comenzó a bajar, pero James lo detuvo.
-claro que no, vamos.

James estiró el brazo derecho para abrir la puerta, pero pronto se le fue el alma a los pies con lo que sucedió después.
La puerta de abrió de repente de par en par, obligando a James y Aubert a esconderse tras las puertas recién abiertas. Pasaron dos soldados, seguidos de alguien que en su vida pensaron ver. Era la Reina de Inglaterra, la Reina Victoria caminaba escaleras abajo con vestida exquisitamente con joyas, pieles… pero tenía cara de preocupación en el rostro.

-¡esto es inaceptable!-dijo a los guardias que la acompañaban, que escuchaban, inquietos- ¡cómo algo de esa magnitud esta pasando en Londres! ¡Londres!

Fue lo único que escucharon ambos mientras aguantaban la respiración observando el descenso de la Reina.

Al verlos alejarse, James hizo un ademán con la cabeza a Aubert, él vio que James había detenido la puerta con el pie.
Salieron y se encontraron en un pasillo a ambos lados, pero había una puerta que daba hacia fuera, atravesaron la puerta y sintieron de nuevo paz y el frió de la mañana en el cuerpo.

-Dios salve a la Reina- dijo James mientras caminaban a la orilla para ver mejor.

sábado, marzo 11, 2006

El Viejo Cantinero Cap. #3

la continuación de este arduo trabajo literario:

Capitulo 3

Llegó la tarde, y ambos estaban nerviosos. Estaban dando la sexta tanda de limpieza a la barra cuando James preguntó para calmar los ánimos:
-y… ¿tienes familia?-dijo mientras doblaba un trapo.
-eh… si- respondió secándose el sudor de la frente- mi madre y…- hizo una pausa y siguió limpiando la barra mientras respondía- mi padrastro.
-padrastro…yo también tuve.
-no como el mío, es un borracho, y el muy…
-dilo.
-bastardo siempre llega a casa tambaleándose y tira todo lo que puede, y lo que mas odio, es que en veces golpea a mi madre.
James miro a Aubert con mirada de indignación.
-los padrastros se han ganado esa fama a pulso… el mío era igual… pero un día eso paró.
-¿lo mató?
-ojalá… no, me uní a las fuerzas policíacas de Fulham y lo refundí en la cárcel… ahí pagó todas las que nos hizo madre y a mi… y fue su tumba.
Aubert se quedó perplejo, ‘yo debería hacer lo mismo’ pero despejó su mente al momento de que una sombra se posó en la puerta.
Eran cuatro hombres, bien vestidos y con elevado semblante.
James al momento se puso de pie.
-¡Hola! Pasen, pasen, ¿algo de tomar?- miro a Aubert-¡muévete muchacho! Trae algo de botana a los señores.
Aubert sonrió al instante y desapareció detrás de la puerta, volvió con un pequeño tazón de cristal con nueces.
Uno de los hombres sonrió y ordenó:
-cuatro cervezas, señor…
-James… soy James.
-en ese caso, cuatro cervezas, para empezar, James.

James y Aubert no se dieron cuenta, pero cuando el bar se llenó, quedaron tan felices como cargados de trabajo. Todo trascurría tranquilamente…’tal vez demasiado tranquilo’’ pensó, ‘tengo una idea’ llamó a Aubert y le dijo al oído:
-cuando termines tus órdenes, ven a verme en el almacén.
-ahora me parece raro llamarlo almacén, ya no será ‘’el cuarto de atrás’’, como lo llamamos justo ayer- sonrió y respondió- claro.
Le dio una palmada en la espalda a James y caminó a dejar dos tarros en una mesa donde había dos hombres grandes.

El hombre cruzó la puerta y sacó una gran caja, la abrió y de adentro sacó un violín, una armónica y un acordeón. Lo que acompañaba a los instrumentos eran cartas, cartas a Selene, su hija, que desde se había ido a estudiar a París, no había respondido ni uno solo de sus intentos para comunicarse.
‘ya llegara el momento’’ pensó James y afinó el violín, no lo había tocado desde sus días de policía en Fulham, así que tomó su tiempo para refrescarse y volver a tocar con fluidez.

Y se topó con uno de los tonos que comenzaba una de las melodías que solía tocar su madre para él cuando era pequeño.

-Ésta canción, James, es la Jiga Irlandesa, yo soy de Irlanda, y quiero que sepas de donde vienes, tu historia.
Ese día le contó, mientras tocaba, la historia de cómo había llegado a Fulham, cómo había conocido a su padre.

Mientras tocaba la melodía, una lágrima brilló en su mejilla, y Aubert entró con aire de curiosidad. Se sentó en un barril y por fin preguntó:
-¿qué pasa? Tenemos trabajo afuera y…
-daremos un espectáculo.
-¿Qué?- a Aubert se le pusieron los labios blancos-¿cómo piensas que daremos un espectáculo? No tenemos nada preparado y…
-¿estás familiarizado con algunos de estos?- y le acerco con el pie la caja de madera.
-Hm… estudié tres años acordeón, antes de que mi padre muriera…- al levantarla, el sonido que éste produjo le izo sonreír- este es muy bueno.
-entonces vamos.
-¿Qué?
Pero no tuvo otra opción más que caminar tras James.

Salieron con los instrumentos, los cuales captaron la atención de los clientes, tenían que actuar, a menos que quisieran salir con los pies por delante del bar.

-preséntame.
-eh….
-sólo hazlo.
-esta bien.
Caminó atrás de la barra, se aclaro al garganta, y dijo con fuerte voz:

-señoras y señores…- para su mala suerte, no había una sola damisela en el recinto- este hombre llenará sus tarros, pero a la hora de la música, es como si Mozart nunca hubiera muerto, con ustedes, ¡James, el cantinero!

Hubo aplausos generales y James se acerco a la barra. Susurró un ‘’hola’’ fugaz y comenzó.

La Jiga Irlandesa es una melodía que con violín es esplendorosa, y quien más que James para tocarla, Aubert hizo acompañamientos con el acordeón y todo tomó un aire mas festivo, al momento comenzaron los aplausos al ritmo de la música y uno de los hombre sentados se levantó, invitando con la mano a que los demás retiraran sus brazos de la barra. James y Aubert se subieron a la barra, agradecidos a continuar la melodía entre aplausos y sonrisas. Mientras tocaban se movían de un lado al otro de la barra y daban pequeños saltos en los que algunos hombres gritaban ‘’ ¡Hey!’’. ’Gracias, mamá’ pensó James mientras veía como los clientes, sonrientes bailaban tomados del brazo y el ruido se volvió mas alegre.

La noche pasó y concluidas las campanadas del Gran Ben, que se escuchaba fuerte y claro, los clientes se fueron sonrientes y dando gracias a James y Aubert por su gran trabajo.

-gran trabajo, Aubert. No podría estar más satisfecho de tu trabajo. Mañana ven al mediodía y recibirás tu paga.
-no sé cómo agradecérselo, mi madre estará muy feliz, este dinero nos ayudara mucho.

Aubert abrazó a James, le susurró al oído un casi incomprensible ‘’gracias’’, debido a las lágrimas que corrían por su cara.
- no hay absolutamente nada que agradecer, muchacho- dijo y le dio unas cuantas palmadas en la espalda- eres un buen muchacho y te lo mereces.

Y observo cómo su empleado comenzó a desaparecer bajo la noche londinense.


el nuevo libro de harry potter, que ya esta en mi poder...yeah! Posted by Picasa