Bien, el viernes 19 de mayo a las 9:00 de la noche
inicio el mejor concierto de la historia (sino contamos
la vez que vino Pavarotti).
Llegamos a las 4:00 pm a la Plaza de Toros Calafia, cuatro
horas antes del evento, ¡Y la fila para entrar era larguísima!
tomamos nuestro lugar y le echamos un vistazo a los puestos
con mercancía de la banda. Yo compre una pulsera, un collar,
y un llavero :P, el beto (mi hermano) una taza y la cecy (mi hermana)
una camiseta.
Esperamos y esperamos hasta que llegó una mujer se seguridad y nos
grito '¡los de palcos y barreras una línea acá!' y todos salimos corriendo
tomados de las manos. La fila se alargó tanto que llegamos atrás del
puesto de churros :P.
Más espera después, abrieron la puerta, y los gritos no se hicieron esperar,
solo para después cerrarla y volverla a abrir en repetidas ocasiones.
Dejaron entrar minutos después y cuando entramos el palco mád próximo estaba
lleno, fuimos a otro palco, también lleno, pero mi mirada se desvió a un
tercer palco, este medio vacío. Les di indicaciones a mi familia y amigos que
me acompañaban para correr a todo lo que dieran a ese palco.¡Y ahí va toda mi
familia y acompañantes corriendo por los ligeramente iluminados pasillos de la
Calafia.
Llegamos, nos sentamos y después de modificaciones en cómo estabamos sentados,
obtuvimos el orden deseado.
Estábamos listos para la mejor noche de mi vida.
Las vistas de los asistentes estaban dirigidas, sin duda, al escenario, que, aún sin la catedral,
Llenaba de expectación el ambiente de la bulliciosa y animada Plaza de Toros. La batería de
Txus estaba tapada por una manta negra. Después de unos minutos de espera, pasó Frank por un fugaz momento en el que todos coreamos ¡Mägo! ¡Mägo! ¡Mägo!
Pusieron música de fondo, y después los del staff removieron la manta negra descubriendo
una imponente batería blanca, con dos bombos y un pentáculo en cada uno. Acto seguido,
las luces de la Plaza se apagaron, y comenzó Volaverunt Opus 666, y pues acá todos gritando
¡Gaia! ¡Gaia!
Cuando terminó la Intro, un reflector se dirigió a la batería, y Txus(batería) sacó la lengua,
alzó su dedo medio :P y besó una bandera mexicana que tenía en las manos. Se sentó y
comenzó La Voz Dormida, todos nos volvimos locos y salieron todos los Mägo a tocar, entre
los que destacó José, quien entró con una capa negra que ondeo dando vueltas.
Inmediatamente después, Satania, y estar en los palcos de la Plaza de Toros no nos
impidió saltar y volvernos locos. Al terminar, salió José y dijo que quién iba a pensar que
en estas calidas tierras (todos gritamos como locos) iba a encontrar gente tan entregada
y animada y que la canción que seguiría estaría muy acorde a Mexicali (dijo Mex-icali, aunque
se pronuncia Mejicali, pero se lo perdonamos) y tocaron El Poema de La Lluvia Triste (lo cual
fue acertado, porque aquí la lluvia es algo que viene cada 100 000 años:P).
Terminada esta pieza, salió nuevamente José y dijo que la actitud que teníamos era La Actitud,
que en una ciudad tan calurosa como su gente, dejáramos que se fuera el sol para unirnos todos
a un Aquelarre. El mensaje fue recibido con gritos y aplausos, y comenzó esta pieza, que aún sin
Natalia Martín o Diana Navarro, fue cantada con genialidad por un corista que por desgracia olvide el nombre.
La Danza del Fuego, todo locos y gritando el coro, al parecer, los Mägo no estaban muy acostumbrados a los metaleros ‘cuernos’, y les pareció nuevo y diferente hacerlo en algunas aisladas ocasiones.
Los ánimos no decayeron con Desde Mi Cielo, que a pesar de ser una melodía romántica, atrapó al publico que encendió sus celulares para iluminar a un José que cantaba con feeling.
Pocos segundos de espera… después, Gaia. La introducción en piano fue recibida por el asombro y alegría de un Mexicali que no cabía en si de felicidad. Pese a la falta de la silla eléctrica en la que canta José, fue muy superior gracias a la austeridad y sentimiento de todos los integrantes. José al terminar de cantar, se arrodilló con los ojos cerrados y dejó caer el micrófono, causando estruendo y causando euforia en sus seguidores.
Todos salen, tras unos pocos segundos, pudo verse a Jorge Salán en el escenario, que efectuó magistralmente un solo, seguido de la clásica Marcha Turca de Mozart, a la cual se unieron sus compañeros.
Silencio y oscuridad siguieron a esta pieza. Después pude ver la luz roja que salía de la gorra que Txus portaba y tras tres golpes a la tarola, comenzó La Posada de Los Muertos, levantando el ánimo una vez más. Los Mägo nuevamente nos sorprendieron con la entrada de la ‘Super Polla’, un gran pene inflable que animaba al público y las risas invadieron el ambiente.
Fiesta Pagana sucedió a esta pieza, una de las favoritas del público asistente
José se quedó en el escenario y comenzó a presentarnos, uno a uno, a sus compañeros y amigos de Mägo de Oz… pero le faltó uno, Txus, que no necesitó presentación, pues cedió su lugar a Joaquín Arellano ‘El Niño’ para acompañar a José a cantar La Rosa de Los Vientos.
Después de esta pieza, presentaron a Txus, quien saludo ligeramente y salieron.
Vi la luz del sombrero de Txus y le dije a mi hermano ‘se regresó a la batería’. La tarola sonó tres veces y Mohamed y Fernando salieron a tocar ‘Hoy toca ser feliz’ (cancion que la cecy pidió todo el concierto).
Al salir, el publicó en la oscuridad gritaba ‘¡Molinos, Molinos!’. De nuevo la tarola dio su entrada y pensé ‘nos oyeron’. Los Mägo salieron a tocas Molinos de Viento y no solo tocaron su canción mas representativa, sino que la tocaron son sombreros de charro, gran detalle de los Mägo para cerrar tan grandioso concierto.
Al terminar arrojaron botellas con aguas a los acalorados espectadores, que la recibieron con orgullo y la boca seca. Frank lanzó uñas y Txus baquetas.
Ahora algo que no espero que todos crean, pero que tengo muy vivo en la mente. Al terminar de aventar Txus sus baquetas, yo me aleje de mi grupo y me baje un poco más para ver mejor, y me despedí de mi grupo favorito agitando mi brazo de un lado al otro. Después sucedió algo que quedará en mi mente toda mi vida: Txus me apuntó y saludó.
No sabía qué hacer, voltee para ver si había alguien atrás de mi, pero la poca gente que quedaba en los palcos estaba volteada preocupada en sus asuntos.
Sé que pocos me creerán, pero es lo que me pasó y pienso registrarlo en mi mente en la sección ‘Sí pasó’.
Gracias Mägo por venir a alegrarle con un poco de música por lo menos una noche, a un Mexicali sediento de metal.
Märio Álvarez Caldera
26 – Mäyo - 2006-
(Día de terminada la crónica: 02 de junio de 2006)

adjunto el tesoro...un autógrafo de txus (batería)